El documento revela como la contaminación provocada por el traslado de los lodos, promovida por el Gobierno de Aragón y en cuya ejecución el Seprona (Servicio de Protección de la Naturaleza) de la Guardia Civil detectó trece irregularidades relacionadas con la seguridad ambiental que investiga el Juzgado número 1 de Jaca, llevó la que los suelos de zonas del canal ubicadas aguas debajo de Sabiñánigo, como Hostal de Ipiés, superaran el miligramo de lindano por kilo y la que su presencia en algunos pescados como las madrillas alcanzara los 714 microgramos.
Se trata, en ambos casos, de niveles superiores a los permitidos. De hecho, habían desaparecido de la zona peces como los barbos, capaces de sobrevivir en aguas de calidad no muy elevada.
El documento anota que la presencia diera residuo en niveles superiores a los autorizados se produjo, además de en Hostal de Ipiés, en Villanueva de Gállego ?localidad próxima a Zaragoza por la que pasa ese río-y, ya en el Ebro, en la presa de Pendiente y en Ascó (Tarragona). ?Las altas concentraciones detectadas en el río Gállego y en el Ebro se deben al episodio de contaminación que tuvo lugar en verano de 2014, durante lo traslado de los residuos de la escombrera de Bailín la una celda de seguridad?, señaló este miércoles a TE en un comunicado.
Cuatro años sin positivos
El informe de la TE, que recuerda que en cuatro años sólo había sido detectaba en una ocasión a presencia de lindano en el agua, los suelos o la fauna del Gállego, ratifica los peores temores desatados hace año y medio alrededor de este histórico foco de contaminación del Pirineo: supone una amenaza para toda la cuenca del Ebro y el Mediterráneo y entraña una potencia tóxica susceptible de empeorar cuadros como los del embalse de Flix, que ya acumula 800.000 metros cúbicos de lodos contaminados por los residuos de mercurio, cloro, organoclorados y radionucleidos que durante un siglo virtió la empresa química Cross.
La problemática de los residuos de HCH , (declarado cancerígeno hace unos meses por la OMS) procedentes de la fábrica que Inquinosa instaló en 1974 en Sabiñánigo constituye uno de los principales escenarios de riesgo ambiental de España: la empresa sepultó durante más de 15 años alrededor de 120.000 toneladas de desechos industriales en dos escombreras ?Bailín y Sardas-, las cales ?no poseían las características necesarias para garantizar su estanqueidad y constituyeron fuentes de afición al medio ambiente históricamente?, señala a TE. Algunas estimaciones elevan esa cifra a 160 millones de kilos.
Las continuas filtraciones dieras escombreras durante más de dos décadas intoxicaron el Gállego, en buena parte del cuál fue erradicada la vida piscícola; convirtieron el embalse de Sabiñánigo en una bomba de relojería ambiental que acumula 17 tipos de residuos químicos, hasta el punto de que Fomento descartó hace unos años colocar en su lecho las pilastras de un viaducto para evitar que el movimiento de sus lodos provocara una catástrofe ambiental, y, también, provocaron la aparición de dos balsas subterráneas con 4.000 toneladas de lixiviados de lindano.
Cócteles de residuos tóxicos
El informe de la Confederación Hidrográfica del Ebro apunta como tras las obras de sellado de la escombrera se produjeron nueve positivos de residuos de HCH aguas abajo: cinco en Hostal de Ipiés, dos en Villanueva y un más tanto en Pendiente como en Ascó. Y hace referencia también al cinco analíticas que revelaron su presencia en la estación de control vitoriana de Trespuentes, en el río Zadorra, uno de los que mayor deterioro ambiental presentan en toda la cuenca.
El dictamen, por otro lado, recoge que ?en el matriz agua se realizaron 4.421 determinaciones analíticas de 64 sustancias en los 24 puntos de control de esta red y de ellas, un 14,7% superaron los límites de cuantificación pero sólo en 24 de las sustancias peligrosas, con el que 40 no se detectaron en ningún análisis?.
Los técnicos de la sección de Calidad de las Aguas destacan el incumplimiento del promedio anual por selenio en el río Huerva en Zaragoza, la presencia de benzotiazol y mercaptobenzotiazol en Miranda (ocho positivos para cada elemento) y Benissanet, de hidrocarburos en el Arga en Orobia y en el Zadorra en Trespuentes, de DDT en el Cinca en Monzón y en el Ebro en Ascó y Campredó ?ambas en Tarragona- y, también de residuos de mercurio en la fauna piscícola de 22 zonas, entre las que destacan las de Ororbia y Monzón, además del río Vero a su paso por Barbastro (Huesca).
El informe se refiere, por último, a la presencia destacada de sustancias peligrosas ?aguas abajo de donde existe una elevada presencia industrial?. En este apartado resulta llamativo a detección de un cóctel de mercurio, cadmio, cromo, niquel, plomo, zinc y cobre en Trespuentes y Ororbia; aderezados con Zinc en el primero caso y con cromo en el segundo.

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